
El Papa Francisco expresó su "profundo dolor" por la tragedia en Papúa Nueva Guinea, donde un corrimiento de tierras en la provincia de Enga ha destruido decenas de viviendas y aldeas, causando hasta 2.000 muertos según la ONU. En un telegrama firmado por el cardenal Pietro Parolin y dirigido al nuncio Mauro Lalli, el Papa manifestó su "cercanía espiritual" a los afectados, asegurando oraciones por las víctimas y apoyo a las operaciones de rescate. La catástrofe ocurrió entre el 23 y 24 de mayo en una zona montañosa de difícil acceso, sepultando a más de 2.000 personas y destruyendo 150 casas en seis aldeas, habitadas por al menos 4.000 personas. La dificultad para establecer un número exacto de víctimas se debe al acceso complicado y a la afluencia reciente de personas huyendo de conflictos tribales.