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Santa Eulalia de Barcelona

Cripta de Santa Eulalia de Barcelona

La ciudad de Barcelona debió recibir muy pronto la luz de la fe cristiana. Los martirios de Santa Eulalia y San Cucufate, testifican que ya había cristianos en Barcelona en las postrimerías del siglo III.

La tradición

Según la tradición cristiana, de la que se tiene constancia a partir del siglo VII, Eulalia (llamada también Olaya, Olalla, Eulària o Laia, cuya festividad se conmemora el 12 de febrero) fue una niña cristiana, que vivió en las afueras de la ciudad de Barcino (Hispania), en lo que hoy es Sarriá, a finales del siglo III, durante el periodo de persecución de Diocleciano (284-305 dC). Un buen día, Eulalia fue al encuentro del gobernador de Barcino para recriminarle las represiones, provocando su detención y posterior condena a trece crueles martirios, tantos como años tenía.

Su vida esculpida en los relieves del sarcófago

Los terribles tormentos vienen narrados en los relieves del sarcófago que guarda su cuerpo, en la cripta de la Catedral de Barcelona, uno de los recintos más entrañables del templo. Ante la magnífica tumba gótica, obra de un artista de Pisa, han pasado los más grandes personajes. San Ignacio, por ejemplo, que se sabe acudía a rezar allí con frecuencia.

En la cara anterior de la tapa del sarcófago se escenifica el traslado definitivo a la actual cripta el año 1339. En él se puede ver al rey y cuatro obispos que contemplan admirados

el cuerpo de la santa antes de ser colocado en el sepulcro.

Detrás del sepulcro gótico se encuentra el sepulcro original de la Santa que fue encontrado por el obispo Frodoino el año 878 en el cementerio de Santa María del Mar y en un mármol partido la inscripción original que lo rememora:

“Aquí reposa Santa Eulalia mártir de Cristo que sufrió en la ciudad de Barcelona bajo la presidencia de Daciano el día segundo de los idus de febrero y fue encontrada por el obispo Frodoí con su clero en la iglesia de Santa María el ... de las calendas de noviembre. A Dios gracias”.

Culto a Santa Eulalia en la Catedral

Carecemos de noticias históricamente ciertas en cuanto a la organización eclesiástica de la diócesis hasta el año 343, pero un conjunto de conjeturas sólidamente fundamentadas permiten suponer que en aquellos tiempos Barcelona ya contaba con un templo episcopal, o catedral, que iría siendo ennoblecido por los sucesivos obispos a lo largo siete siglos.

En el año 877 ésta basílica acogió solemnemente en una de sus capillas las reliquias de santa Eulalia que, escondidas para que los árabes invasores de la península (711) no las profanaran, fueron encontradas milagrosamente en esa fecha en el templo de Santa María de las Arenas o del Mar por el obispo Frodoí.

Encima de los cimientos de la primitiva basílica paleocristiana, y de la Catedral románica posterior, seriamente dañada cuando Almanzor incendió la ciudad, se construyó la actual Catedral de estilo gótico, cuyas obras se iniciaron en 1298, durante el reinado de Jaime II de Aragón, el Justo.

Patrona de Barcelona

Eulalia fue canonizada en 633, convirtiéndose en patrona de la capital catalana. Anualmente, coincidiendo con la semana del 12 de febrero, su festividad, Barcelona celebra las Fiestas de Santa Eulalia. A los actos litúrgicos e institucionales, cuya celebración se remonta al siglo XVIII, se han añadido, desde los años 1980, múltiples festejos populares en las calles, que han convertido esta celebración en fiesta mayor de invierno de la ciudad. La mayoría de actos, que se concentran en Ciutat Vella, son de tipo tradicional, como correfocs, pasacalles, bailes de sardanas o castellers. Y en el balcón principal de la Casa Consistorial es izada la histórica Bandera de Santa Eulalia de Barcelona.

Lugares que recuerdan a la Santa en la Ciudad Condal

–La calle de la Baixada de Santa Eulalia fue donde, según la tradición, la joven fue lanzada rodando, dentro de un tonel con clavos. Actualmente, en el número 9 de esta calle hay una imagen de la Santa, acompañada de unos versos de Jacinto Verdaguer que evocan este tormento.

–En la calle del Arco de Santa Eulalia se encontraba la prisión donde fue encerrada.

–En la Plaza del Pedró, donde se sitúa su crucifixión, hay una fuente con una estatua de la Santa. La obra actual es de Frederic Marès y data de 1952, ya que la original, de 1673 se destruyó durante la Guerra Civil. Sólo se conservó la cabeza, que actualmente forma parte de las colecciones del Museo de Historia de Barcelona.

–La Plaça del Ángel debe su nombre al ángel que, según la tradición, se apareció aquí a la comitiva que trasladaba las reliquias de Santa Eulalia a la Catedral. Cuando la comitiva que llevaba el arca llegó a la puerta de la ciudad, el sarcófago se volvió tan pesado que resultaba imposible moverlo. En ese instante, apareció un ángel que señaló con el dedo a uno de los canónigos de la procesión. Éste, arrepentido, confesó que se había quedado un dedo del pie de la santa como reliquia. Una vez restituido el dedo mutilado, los restos pudieron cruzar las murallas. En 1456 se colocó en esta plaza una imagen de la Santa que presidía el arco de acceso a la calle Baixada de la Llibreteria, entonces llamada Portal de Santa Eulalia. En 1618 se instaló en la plaza un obelisco coronado por un ángel de bronce, obra de Felip Ros, cuyo brazo señalaba a la imagen de

la Santa. Ambas figuras se eliminaron en el siglo XIX, aunque en 1966 una réplica del ángel fue ubicada en un balcón de la plaza. El original se conserva en el Museo de Historia de Barcelona.

–Finalmente, en la calle del Desert estaba la casa de Eulalia. Allí hubo una capilla dedicada a la Santa (documentada en 1463), hoy desaparecida, que da nombre a la calle.

Datos útiles:

– Catedral: Horario de apertura
para el culto y la oración:
de 8:30 a 12:30 y de 17:45 a 19:30.
para la visita cultural y turística:
de 12:30 a 19:45.
– Web Catedral de Barcelona:
https://catedralbcn.org/

Para saber más:

– “Vida de Santa Eulalia, virgen y mártir, patrona
de Barcelona”. Manuel Caballero. Editorial: F.
J. Altés, Barcelona, 1911.
– “Santa Eulalia de Barcelona. Vida y triduo”.
Ángel Fábrega Grau. Editorial Balmes.